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CAMPAÑAS |
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Esta es la principal campaña que está desarrollando nuestro grupo en 2004. A continuación les presentamos sus objetivos y contenidos.
2.- ¿QUE SIGNIFICA DECIDIR PARA LAS MUJERES? 3.- EAL 4.- ATES 5.- FOAL 6.-ES
La
política en un sentido amplio, es todo lo que hacemos organizadas para
transformar nuestro entorno, la comunidad, el país, y el mundo. En
las sociedades vivimos diferentes personas y grupos sociales con intereses,
condiciones, ideales, objetivos y necesidades también diferentes y a veces
contrarios. La política es todo lo que hacemos para lograr ponernos de
acuerdo en los objetivos que como sociedad nos proponemos y sobre los medios
adecuados para lograrlos. Por
tanto participar en política es participar en la toma de decisiones y en el
poder. 2.
¿Qué significa decidir para las mujeres? ¿Qué
queremos decidir? Las
mujeres generalmente decidimos algunas cosas que tienen que ver con la familia
y que socialmente se le da poco valor. Decidimos que vamos a comprar para la
casa, que van a vestir nuestros hij@s. Si trabajamos fuera de la casa,
decidimos sobre cuestiones que tienen que ver con la organización de nuestro
trabajo, con el horario y la relación con los jefes. Pero hay cierto tipo de
decisiones en las que nos cuesta mucho participar. Por ejemplo, las grandes
obras de la comunidad, las decisiones que afectan a otras personas que no son
de nuestra familia, o en la organización. También tenemos dificultad en
decidir cuando esta decisión implica grandes gastos, porque nosotras por lo
general, no tenemos control de nuestro dinero, del que hay en la familia o del
que trae el compañero a la casa, en el caso de las que tienen pareja. Esto
ocurre por diferentes motivos: §
Porque
se considera que las mujeres no deberíamos participar en la toma de
decisiones importantes. §
Porque
cuando nosotras decidimos qué hacer con nuestro tiempo, nuestro dinero,
nuestra familia piensa que los estamos abandonando y nos reclaman y acusan de
egoístas. Esto nos hace sentir mal, incluso aunque sintamos que es nuestro
derecho. §
Porque
nos da miedo decidir sobre algo que nos pueda poner en conflicto con alguna
persona o la comunidad. §
Porque
pensamos que no tenemos la información necesaria o no sabemos lo suficiente
para proponer, opinar, decidir. §
Porque
es difícil que nos tomen en cuenta ya que por lo general nos hacen a un lado
pensando que los mujeres no tenemos nada que aportar. §
Porque
nos han educado para ser sumisas, calladas y obedientes. §
Porque
al no estar acostumbradas a que se nos tome en cuenta nos atemoriza los
espacios donde se ejerce el poder. A
pesar de esto muchas mujeres han revisado y confrontado este tipo de
tradiciones, que les habían mantenido marginadas, calladas e impotentes.
Algunas mujeres como nosotras, interesadas en cambiar el mundo se han
organizado, y son firmes en sus familias para decir lo que quieren. En
conjunto con otras personas deciden lo que quieren para su comunidad o barrio,
la forma de organizarse o como enfrentar a las autoridades para negociar o
lograr algo. La
política y el poder: Decíamos
al inicio que participar en política es participar en la toma de decisiones y
eso significa participar en el Poder. La política está muy desacreditada
porque los políticos y todos aquellos que han ejercido el poder han dejado
esta imagen. El abuso de poder,
la corrupción, el tráfico de influencias, las promesas incumplidas, los
pactos para preservar intereses particulares nos han llevado a tener un
concepto negativo de la política. Hay
que reconocer el poder como capacidad para la libertad, el poder de hacer, de
transformar. Las
mujeres para cambiar esta sociedad necesitamos encontrar formas de acceso al
poder, al igual que modos de mantenerlo y de compartirlo. Debemos
luchar por que el poder se ejerza con legitimidad, transparencia y por tener
participación en él. Nuestros
Derechos Políticos y la Democracia
Defender
que los que vivimos en esta sociedad gozamos de los mismos derechos, solo es
posible, si las relaciones entre las personas de esta sociedad, y de estas con
el gobierno son democráticas. Vivir
en una democracia significa que las ciudadanas y ciudadanos tienen la
confianza de que son ellas y ellos quienes mandan en su país, es decir, que
el poder no viene de una familia, o de una persona, o de un partido con
derechos sobre todos los demás, sino que el poder nace de la voluntad del
conjunto del pueblo. Esto es la ciudadanía. Cuando
en un país hay democracia, los y las gobernantas llevan a cabo la voluntad de
la gente que los eligió. Pero además, para que podamos hablar de verdadera
democracia, las y los ciudadanos, por igual, deben tomar parte de las
decisiones que determinan el rumbo de su vida: en la familia, en la pareja, en
la comunidad, en el trabajo, en las organizaciones sociales y comunales, en la
elaboración de leyes y en las propuestas que se hacen a las instituciones públicas
y al gobierno. Derecho
a la Información
Así
como la luz es necesaria para reconocer lo que nos rodea y saber por donde está
el mejor camino, la información es necesaria para poder diferenciar lo que
nos conviene de lo que nos perjudica, lo que nos gusta y lo que no, y tomar
decisiones a partir de lo que conocemos. El
tener o no información significa, que sabemos no solo lo que ocurre a nuestro
alrededor sino también lo que pasa más lejos, y que nos afecta aunque
igualmente aunque no lo veamos inmediatamente. Para
estar informada necesitamos que los medios de comunicación (prensa, radio,
Televisión) nos digan la verdad de lo que está ocurriendo y que la información
se de con objetividad y no de forma sensacionalista. Por lo tanto, nuestro
derecho a la información es violentado cuando, nos mienten y nos dicen que
todo esta bien con los precios, la justicia, con los servicios y nosotras
vemos que no es así, que no están contando bien la realidad o que solo dicen
lo que les conviene. Para
estar mejor informadas ·
Podemos
escuchar varios noticieros y comparar lo que dicen unos con lo de los otros. ·
Cuando
llega el momento de las elecciones es importante escuchar a las y los
candidatos, conocer que prometen, quienes les apoyan, qué historia tienen
detrás, qué han hecho en otros puestos. ·
Pedir
información a las instituciones del estado y otras organizaciones. Las
mujeres y los hombres tenemos la responsabilidad de informarnos. Tal vez no
aprendimos a incluir esto entre nuestras prioridades, sin embargo, debemos
hacer un esfuerzo por prestar atención a la información sobre política,
pues tiene que ver con nuestras vidas. Las
mujeres solemos estar muy bien informadas sobre los recursos que nos ayudan a
resolver los problemas de la casa o de la familia. A la vez nos cuesta estar
informadas sobre lo que ocurre más allá, sobre las instituciones del
gobierno, sobre nuestros derechos frente a las autoridades, la comunidad y la
familia. Ser
una mujer informada significa: §
Preguntar,
comentar, reunirse con otras personas para saber lo que ocurre y comentar la
información, sin que nos importe lo que puedan decir de nosotras por querer
estar informadas de todo. §
Pedir
cuentas a las personas que ocupan cargos en el gobierno. §
Averiguar
que soluciones han encontrado en otras comunidades o países a problemas
parecidos a los nuestros y que resultados han tenido. §
Dar
y defender nuestra opinión sobre asuntos de nuestra casa, comunidad y país. §
Saber
que derechos tenemos y como los podemos defender, a que instancia recurrir
para hacerlos valer. Derecho
a opinar y decir lo que pensamos libremente
Cada
persona, incluidas las mujeres tenemos derecho a decir lo que pensamos. Aunque
por tradición las mujeres en muchos lugares no opinan en público, todas
tenemos el derecho a hacerlo sin que se nos mande callar o se nos trate de
ignorantes, tanto en la familia como en reuniones y lugares públicos. La
facilidad para opinar se logra poco a poco, a medida que practicamos y nos
convencemos de nuestro derecho. Conforme vamos tomando seguridad y con la
información necesaria, vamos descubriendo que nuestros aportes a la sociedad
también son valiosos. El
Derecho de las mujeres a elegir representantes La
representación en cargos públicos Elegir
a una persona para un cargo significa que esperamos que esta nos represente y
luche por nuestros derechos. Las elegimos para que mejoren nuestra vida,
nuestra comunidad y nuestro país; para que actúen y mejoren las condiciones
de vida, de educación, salud, trabajo, leyes ...... Nuestros
gobernantes, tienen un poder muy grande que pueden utilizar convenientemente o
no, y si vemos que no están cumpliendo con lo que prometieron, por lo general
tendremos que esperar que cumpla su periodo electoral para cambiarlo. Estas
personas, también tienen poder sobre los medios de información y sobre los
mecanismos para incluir o no a los y las ciudadanas en la toma de decisiones.
Es por esto que damos tanta importancia a la elección de nuestros
gobernantes, tanto municipales como nacionales.. Las
mujeres como votantes en las elecciones a cargos públicos En
Nicaragua las mujeres somos el 52 % de la población del país, es por esta
razón, que los candidatos y candidatas se acuerdan de nosotras al acercarse
las elecciones, buscan nuestros votos, nos hacen promesas, que quizás después
olviden o nos amenazan con que si no ganan ellos perderemos algunas
de las condiciones o derechos que ya gozamos Las
promesas Ante
las promesas de las candidatas y candidatos las mujeres podemos promover
diferentes acciones: §
Informándonos
bien sobre quien es, que significan estas promesas, como nos afectan, si tiene
capacidad de cumplirlas y como se han comportado en otros cargos si es que los
tuvieron. §
Analizando con
otras mujeres sobre nuestras necesidades y aspiraciones y cuales son las
prioridades. §
Arreglando
nuestros documentos para poder votar. De nada sirve tener buenas ideas e
intenciones si no tenemos los documentos necesarios para hacerlo. §
Vigilando el cumplimiento de las promesas después de las elecciones. El
Derecho de las mujeres a ser elegidas como representantes en cargos públicos
A
las mujeres nos ha costado algunos años para conseguir ser una gran fuerza de
votos. En Nicaragua se nos reconoció este derecho en el año 1,956, sin
embargo, en lo que se refiere a ser candidatas para ocupar puestos de
representación todavía estamos en pañales. ¿Alguna
vez se ha preguntado por qué? a)
Hay razones que están en nosotras. b)
Otras están en las ideas que tiene la gente sobre las mujeres, en la
forma en que esta organizada la sociedad, la familia, la pareja, el trabajo. 1.
Nuestras razones: ·
La
forma en que se organiza la vida en pareja y de familia: La
forma en que está organizado la vida en pareja y la familia supone una gran
carga de trabajo para la mujer. Por lo que asumir un puesto de elección, con
largas reuniones y sin horario, significa que hay que hacer cambios en la
estructura familiar donde el bienestar de la familia recae exclusivamente en
la mujer y uno de estos cambios necesarios es repartirse las responsabilidades
familiares entre todos los miembros de la familia con edad de colaborar. ·
Las
dudas que tenemos sobre nuestra capacidad En
general somos tímidas para proponernos y si alguien duda de nuestra capacidad
preferimos retirarnos y no enfrentar las críticas. ·
Competencias
entre nosotras las mujeres A
las mujeres nos han educado para competir entre nosotras y no para ser
solidarias y alegrarnos de los éxitos y logros de las demás mujeres, a ser
rivales y no aliadas. Normalmente
somos muy exigentes con otras mujeres que tengan pretensiones a algún cargo y
con nosotras mismas y no lo somos tanto con los varones, estamos acostumbradas
a que ellos ocupen los cargos, aunque es de todos conocidos hombres que
abusaron de sus puestos, que no cumplieron con lo que prometieron, y también
conocemos a mujeres que asumieron y cumplieron, a la hora de elegir, por la
educación que hemos recibido seguimos confiando más en los varones. b)Otras
razones: 1.
Resistencia Hay
muchísima resistencia por parte de los hombres a aceptar el liderazgo de las
mujeres. Tienen temor a ser desplazados y se resisten a compartir el poder. 2.
Rol de la
mujer en la sociedad El
lenguaje es muy significativo. Basta analizar los significados que se
atribuyen a “mujer pública” frente a lo que se entiende por “hombre público”. A
las mujeres que aspiran a cargos se las sigue viendo como personas que se
salieron del rol en el que
supuestamente deberían estar, se duda de sus intenciones, se prueba a fondo
su capacidad, lo cual no sucede con los hombres. Muchas veces se las mira como
objetos sexuales a quienes es posible seducir para lograr su colaboración política.
Es
importante aprender a manejar un cierto nivel de roce y conflicto, a no caer
en la trampa del chantaje y el abuso, buscando formas de relación justas para
nosotras y que ayuden a las personas que
nos rodean a comprender nuestros deseos y a respetarlos. Al
hacer esto poco a poco podemos reforzar nuestra personalidad, adquirir
capacidades para la negociación y nos iremos sintiendo más seguras con
nosotras mismas para participara más en política. ¿Cómo
participamos las mujeres en política? La
política estuvo prohibida, durante muchos siglos, para las mujeres. El lugar
asignado a las mujeres era la casa, el espacio doméstico y la política se
ejerce en el ámbito público, fuera de la vida cotidiana de las mujeres. Sin
embargo, poco a poco, la política se ha convertido en un ámbito de interés
de las mujeres y además un espacio simbólico y práctico necesario e
imprescindible para poder hacer realidad nuestros derechos, para ser
ciudadanas. Esto significa que las mujeres hemos roto la frontera que nos
encerraba en la casa y hemos salido afuera, pero como los hombres no han roto
su frontera y no han entrado a compartir trabajo y responsabilidades del
espacio doméstico, las mujeres asumimos una tarea sobre otra y la participación
laboral, comunitaria y política se convierte en una doble, tercera y cuarta
jornada para nosotras. En
Nicaragua, al igual que en otros países de América Latina, los derechos de
ciudadanía nacieron con la marca de la exclusión. Al igual
que ocurría en toda América Latina en
la década de los años 1920-1940, las nicaragüenses inspiradas por la
victoria de las sufragistas en otros países -Estados Unidos, 1920; Ecuador,
1929; Uruguay, 1932; Cuba, 1934- demandaron el sufragio universal. Un
estudio comparativo de las trece constituciones promulgadas hasta 1989 en
Nicaragua realizado por Milú
Vargas (1989)[1]
señala que aunque la primera Constitución promulgada en 1838 no establecía
reservas para la ciudadanía de las mujeres, una reforma aprobada en 1854
limita el ejercicio del derecho a voto activo y pasivo, y el disfrute de los
demás goces de la ciudadanía expresamente a los “nicaragüenses
varones”, cuyas propiedades excedieran los cien pesos. Mientras
los hombres debatían y decidían entre ellos el derecho de las mujeres a
votar, las ideas feministas[2]
y sufragistas tuvieron un fuerte auge en Nicaragua siendo una de las líderes
más importantes la profesora y escritora Josefa Toledo de Aguerri. González[3] reseña que desde 1916, el Partido Liberal Nacionalista
prometió apoyar el sufragio femenino pero que fue hasta las elecciones
que llevarían al poder a Luis Somoza en 1957, que las mujeres ejercieron el
voto. Además de haber obtenido el voto en 1956, por primera vez un grupo
importante de mujeres se incorporó a la fuerza laboral del país, al mundo de
la política y al mundo universitario.
Las
mujeres, agrega la autora, se convirtieron en una parte integral del Estado
incorporándose a trabajar como maestras, enfermeras, secretarias, abogadas
farmacéuticas, telegrafistas y empleadas de alcaldías. Una explicación que
González da a este hecho es que en parte, los salarios de las mujeres eran más
bajos que los de los hombres. Obtenido
el voto, e incorporadas por la fuerza de la necesidad a la producción, un
salto importante en la movilización social de las mujeres fue su participación
en la guerrilla sandinista. El hecho de que las mujeres, participasen en
actividades militares[4],
consideradas típicamente masculinas, despertó la conciencia de nuevas
generaciones de mujeres que a través de su incorporación a la guerrilla
sandinista encontraron vía para incursionar en el área pública. La
resistencia hacia las políticas de la revolución, particularmente la oposición
al cumplimiento del Servicio Militar y la partida al exilio de mujeres
opositoras también empujó a muchas de ellas al ejercicio político[5],
de manera que según algunas investigaciones fue el voto de las mujeres
(Randall, 1990), junto con el del campesinado y las y los comerciantes lo que
determino la derrota sandinista del 1990. Todavía
las mujeres participamos en la política desde la marginalidad. Somos
activistas de los partidos pero no líderes, llegamos a ser
concejalas, pero no alcaldesas, somos diputadas pero no presidimos
comisiones y tenemos un rol protagonista. Nos asignan el papel de “primeras
damas” para que no busquemos la presidencia. Es
significativa la existencia de esta figura “primera dama” y su
institucionalización. Cuando la Presidencia está en manos de una mujer, a
nadie se le ocurre hablar del “primer caballero”, destinarle una oficina y
recursos públicos para sus obras de caridad. Además de absurdo es antidemocrático
y un símbolo negativo para la participación política de las mujeres, pues
depende de “ser la esposa de”. Las
mujeres tampoco tenemos control sobre los medios de comunicación y cuando
protagonizamos las noticias es como víctimas de la violencia, como madres
abnegadas, como reinas de belleza o para vender cualquier producto. Sí
estamos organizadas y hacemos una y mil cosas por resolver los problemas de
nuestra familia y nuestra comunidad. Poco a poco hemos idos organizándonos y
articulándonos como movimiento de mujeres y así hemos logrado que la
sociedad reconozca que existe discriminación contra las mujeres. También
hemos logrado que miles de mujeres vivan esto como una injusticia y tengan
ganas de cambiar. Pero
pocas veces logramos que nuestra participación política sea constante,
continua y cotidiana. Por la socialización aprendemos a poner a los demás en
el centro de nuestra vida y esto es lo que nos moviliza mayoritariamente a
nuestra participación. Nos cuesta más organizarnos y participar por nosotras
mismas, para defender nuestros derechos, para desarrollar nuestro liderazgo,
para participar en los espacios donde se toman decisiones, en definitiva para
participar en el poder. Hacer
política para las mujeres significa intervenir, ser parte de los arreglos y
llevar ahí su visión de la problemática social y económica del desarrollo
y sus propuestas. Llevar la alternativa al terreno de las decisiones y del pacto. Para ello tenemos que ser reconocidas como sujetas, como personas autónomas, independientes , con ideas, necesidades y propuestas propias, y no solo como madres de ..., hijas de ..., esposas de ..., subordinadas de ... Para lograrlo, en sociedades patriarcales como la nuestra, necesitamos organizarnos, unirnos y hacer alianzas con otras mujeres y con los hombres que se comprometen y creen en la igualdad de derechos y en la necesidad de tomar medidas concretas para superar la discriminación ... Al
igual que los varones, para las mujeres existen cuatro caminos para llegar al
poder: La carrera profesional: permite el acceso de muchas personas al poder , las mujeres estamos en el poder judicial, la administración pública y en la universidad. Sin embargo, m uy
pocas obtienen los máximos cargos que son puestos de designación. En
Nicaragua, la mayoría de los juzgados locales y de distrito están ocupados
por mujeres, sin embargo según se sube en la escala jerárquica, la presencia
de las mujeres va disminuyendo. Igual ocurre en el magisterio, las
universidades y en el sistema de salud. La militancia política en los partidos: Las mujeres participan ampliamente en las bases de los partidos, asumen tareas organizativas y de logística. Algunas llegan a ser concejalas o diputadas, pocas alcaldesas o presidentas y las que lo han logrado muchas veces ha sido por herencia paterna o marital. El estatus social: Adquirido
por la herencia paterna o por matrimonio es la vía más frecuente y sobre
todo, la más aceptada para que
las mujeres lleguen al poder. Preguntémonos por qué doña Violeta llegó a
ser presidenta? Y esta misma situación se ha dado en otros países como Panamá,
la India, Pakistán, Filipinas, ... es
el camino que ha tomado María Fernanda en el PLC y en el caso de que Alemán
cumpla su condena, de candidatearse a la Presidencia. El dinero: Nadie duda que tener dinero es una de las vías más rápidas para llegar al poder y tener influencia. Esta ligado a las otras cuatro vías pues con dinero se agilizan todos los caminos y se abren las puertas. P ocas
mujeres lo logran por sus propios negocios y hay pocas mujeres al frente de
las grandes empresas o bancos. En
este mundo globalizado donde el mercado y el dinero es el verdadero rey, la
política también esta dominada por el dinero y muchas de las grandes
decisiones y planes para el futuro del planeta se toman fuera de nuestras
fronteras y el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y la Organización
Mundial de Comercio imponen sus condiciones y su modelo de desarrollo. También
en estas instituciones las mujeres están ausentes de los niveles de máxima
dirección. La
guerra: Centro América es un ejemplo de la participación
de las mujeres en las luchas armadas, sin embargo, no se tradujo esta
participación en acceso a poder político después de los conflictos. A
pesar de lo que dice nuestra Constitución , Nicaragua no ha llegado a la
modernidad al no haberse logrado la separación entre Iglesia y Estado, y uno
de los poderes fácticos, los poderes en la práctica, de toda la vida es la
Iglesia.
En
Nicaragua la Jerarquía de la Iglesia Católica juega un rol político
innegable, y es evidente que ahí también están ausentes las mujeres, no así
entre la feligresía.
Hacer
política implica: §
poseer
recursos económicos, §
tiempo
§
y
libertad para actuar
La
mayoría de las mujeres que participan en política lo hace desde la
precariedad, invierten su tiempo que no le sobra, y en ocasiones sus escasos
recursos; lo hacen además confrontadas con la familiar y la sociedad.
Subsidian de múltiples formas la actividad política en su conjunto. Participar
en la política desde las mujeres consiste en el proceso de llevar los
intereses femeninos de la esfera personal, privada y no política al ámbito público
de las reivindicaciones políticas, y plantearlo como un interés general
redefinido para todas y todos. Ámbitos
en los que participamos
·
En
la política institucional a través de los partidos políticos, optando a
cargos de elección popular y como activistas en las campañas. ·
Como
funcionarias públicas, a nivel municipal, nacional o internacional. ·
Organizadas
en el movimiento de mujeres u otros movimientos sociales: ·
incidiendo
en los gobiernos y políticas públicas. ·
Vigilando,
demandando y denunciando el quehacer de los gobiernos. ·
En
campañas educativas y de sensibilización hacia la opinión pública. ·
Votando
en las elecciones Participación
de las mujeres en los Poderes del Estado
Gabinete
de Gobierno y Entes Autónomos
Ejecutivo:
de 13 Ministerios 1
ministra 8%, (MIFAMILIA) 4
viceministras 33% (Defensa, Hacienda, Salud, Familia) Entes Autónomos: de 43, 5
Presidentas 11% (INTUR, FISE, INSS, INIM, Etica Pública) 4
vices 9% Asamblea
Nacional 21
diputadas - 23% frente a
69 diputados 77% Corte
Suprema de Justicia 4
mujeres - 25% y 12 hombres - 75% Consejo Supremo
Electoral 2
magistradas 20% de 10 Ninguna
ocupa la presidencia,
vicepresidencia o vocería Alcaldías de
154 Alcaldías, 14 tienen Alcaldesas , lo que representa el 9% Nuestras
demandas
·
Las
mujeres representamos más del 50% de la población de Nicaragua. Tenemos que
estar igualmente representadas en TODOS
los ámbitos donde se toman las decisiones importantes. ·
Formación,
empleo y acceso al crédito para las mujeres,
solo así podremos participar de verdad en la política ·
Si
podemos decidir quién nos gobierna; QUEREMOS DECIDIR SOBRE NUESTRO CUERPO Y NUESTRA VIDA. ·
Demandamos
Leyes y Políticas Públicas con
medidas afirmativas que compensen la desigualdad en que vivimos las
mujeres para poder participar en igualdad de condiciones en la vida política,
económica, social y cultural. ·
No
sólo queremos votar, QUEREMOS ELEGIR:
para ello es necesario reformar la Ley Electoral para poder elegir a
las candidatas/os y no votar por planchas, recuperar las candidaturas por
suscripción popular y terminar con el bipartidismo y la reelección. . Que
todas las personas con identidad ciudadana. En
Nicaragua cientos de personas en su mayoría mujeres, niñas y niños no
existen legalmente. La falta de información, la inoperancia y la burocracia
del Estado les impide lograr el primer requisito para ejercer ciudadanía, LA
CEDULA DE IDENTIDAD
Ana
Sojo, La mujer y la Política Marcela
Lagarde, Silvia
Torres [1] La
autora señala también exclusiones para los no propietarios, iletrados. [2] Acordes con ese tiempo histórico, puntualiza Whisnant
(1995). [3] González registra que, en la década del 30, el gobierno estaba consciente de las demandas de las
feministas. Toledo pertenecía a la Liga Internacional de Mujeres Ibéricas,
y a la Cruzada de Mujeres Nicaragüenses.
Estas organizaciones luchaban por La alfabetización y educación técnica
para las mujeres, “La liberación política y social de la mujer, enseñanza
practica de los deberes sociales y políticos de la ciudadanía, pues sin
voz ni voto no pueden prestar su cooperación política y social. Autonomía
Nacional, para conservar y defender la patria y la Cultura Intelectual, a
conseguir por medio de conferencias, Artes y Literatura, que capaciten a
la mujer a mayor comprensión [4] Por ejemplo, la captura en combate de la
sandinista Doris Tijerino, y mas tarde la denuncias de la opositora Amada
Pineda, además del impacto político, estremecieron las estructuras de
pensamiento patriarcal. [5] Azucena Ferrey era miembra del Directorio de la
Resistencia Nicaragüense y Martha Sacasa, empresaria de televisión,
fungió como vocera de la misma.
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Estamos en Matagalpa, en el Centro Cultural Guanuca, de la Iglesia Guadalupe, 1 y 1/2 cuadras al Sur. Telf.: (505) 0612-3562 -- Fax: (505) 0612-4971 -- Correo-E: venancia@ibw.com.ni |
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